Después de las meditaciones me sentía en un viaje impresionante

Las escuelas pueden enseñar mucho más que leer, escribir, matemáticas y ciencia. Los programas escolares pueden enseñar también a los jóvenes cómo manejar la ira, cómo resolver conflictos, cómo respirar, sonreír y transformar. Puede haber una revolución en la educación.

Thich Nhat Hanh

 

Respira y Sonríe es un proyecto de formación en Cultura de la Paz a través del Mindfulness y el Yoga que está dirigido a jóvenes entre los grados sexto y once, vinculados a Instituciones Educativas de las ciudades de Pereira y Dosquebradas. Su propósito es apoyar la construcción de una Cultura de la Paz que parte del ámbito individual e interior (conciencia de mí mismo) para llegar luego progresivamente al ámbito de lo público y lo político (conciencia del otro y de mis relaciones con él). Como dice la caligrafía del célebre maestro Zen Thich Nhat Hanh, “Paz en mí mismo, paz en el mundo”.

Respira y Sonríe comparte con los jóvenes, con una metodología lúdica y probada en la experiencia con cientos de grupos, las herramientas de paz que nos ofrecen el Yoga y el Mindfulness, adaptadas a su edad y a sus circunstancias, y con una orientación eminentemente práctica, es decir, dirigida al hacer y a la vivencia. Dentro de los muchos beneficios que los jóvenes obtienen de este tipo de prácticas, se destacan:

  1. Mayor calma y estabilidad: la respiración consciente, la meditación, la relajación profunda y otras prácticas pueden ayudarnos a relajar el cuerpo y la mente, a reducir el estrés y la ansiedad y a encontrar la paz en nosotros independientemente de las circunstancias.
  2. Autorregulación emocional: es fácil que las emociones fuertes, como la ira, la tristeza o la frustración, nos arrastren consigo, llevándonos a actuar de manera irreflexiva y muchas veces violenta hacia nosotros mismos y hacia los demás. Yoga y Mindfulness nos enseñan a conocer y observar nuestras emociones de manera imparcial, reconociendo sus raíces y sus efectos (hábitos mentales), de modo que podemos advertirlas cuando surgen y cambiar la manera en que reaccionamos a ellas, desarrollando un patrón de conducta menos reactivo y más compasivo.
  3. Mayor capacidad de atención y concentración: Yoga y Mindfulness nos enseñan a no perdernos en la corriente de nuestros pensamientos, de modo que podamos enfocarnos en lo que ocurre aquí y ahora, en el momento presente. De este modo aclaramos nuestra mente y cultivamos en ella sentimientos de felicidad y conexión con los demás y con el planeta. Incrementamos además nuestra capacidad de concentración, logrando desempeñarnos mejor e ir más profundo en aquello que deseemos.
  4. Mayor compasión y empatía hacia los demás: al familiarizarnos con nuestros propios pensamientos y emociones, y comprender el funcionamiento de nuestra mente, obtenemos un entendimiento más profundo de las emociones y pensamientos de los demás, generando comprensión y compasión hacia ellos. De esta manera podemos transformar nuestros sentimientos de ira y enojo hacia los demás, y convertirlos en un deseo genuino de ayudarlos. Aprendemos que si los otros sufren, yo sufro; y de esta comprensión surge la habilidad de la empatía, de la conexión con el otro, y de ella la solidaridad.
  5. Resiliencia ante el cambio y los momentos difíciles: al calmar la mente y el cuerpo, podemos ver las cosas con mayor objetividad, aceptando los ciclos naturales de altos y bajos que se presentan en nuestra vida, manejando mejor el fracaso y manteniendo el balance en momentos difíciles. Yoga y Mindfulness ayudan a los jóvenes, en una fase turbulenta y estresante de sus vidas, a encontrar un núcleo de estabilidad y calma desde el cual enfrentarse a los desafíos de su cotidianidad.
  6. Crear: es producir algo nuevo. Cuando creamos estabilidad en nuestro interior y reducimos el miedo y la ansiedad, nuestra mente está lista para interactuar de manera nuevas y creativas con nuestro contexto, así como para desarrollar maneras nuevas de transitar las situaciones cotidianas.

Durante el año 2019 Respira y Sonríe se ejecutó en la Institución Educativa de la vereda Mundo Nuevo de la Ciudad de Pereira, implementando un programa de 12 semanas de duración en la que cada grupo de estudiantes recibió una hora semanal de meditación y yoga.

Al final del programa se aplicó una encuesta de percepción a los participantes, que arrojó los siguientes resultados:

El 98% de los participantes afirmó que el taller le ayudó a reducir tus niveles de estrés y ansiedad

El 95% de los participantes afirmó que el taller le permitió aprender a cuidar mejor de sus emociones

El 82 % de los participantes afirmó  que el taller le ha ayudado a tener más resiliencia frente a las situaciones difíciles

El 77% de los participantes cree que el taller le ha ayudado a tener más empatía y a relacionarse mejor con otras personas

El 93% de los participantes afirmó que el taller le ha ayudado a confiar más en sí mismo y a darse valor

El 100% de los participantes recomendaría el taller a otros jóvenes

En el espacio que se ofreció para que cada participante resumiera su experiencia durante el taller, se recibieron impresiones como:

Sólo queda agradecer por hacerme sentir viva, porque llegaron en el justo momento en que sentía que muchas cosas no tenían sentido y dejaba a un lado las cosas lindas que habían pasado durante todo mi día para ponerle más atención a aquellas pequeñas cosas que no eran tan buenas. Gracias por enseñarme a sentir mi respiración y plasmar todos mis sentimientos en libreticas que liberan el alma… Simplemente gracias por volverme a hacer sentir viva y valorar las pequeñas cosas que llenan el alma.

Más que otra cosa me siento agradecido por darme cuenta de que hay que a veces revisar un poco el interior para expresar así una buena energía en el exterior.

Empezaré diciendo y dedicándoles un gran gracias, ver cómo hay personas que sin importar lo desastrosa o caótica que es la vida siempre hay una sonrisa dibujada en rostros tan iluminados es algo que sin duda me hizo dudar en el por qué de mi caos y por qué debía vivir con algo que realmente no me pertenecía, sin lugar a dudas este taller es algo que te cambia, que te cambia de la mejor manera, te libera y te enseña lo que es realmente importante.

Después de las meditaciones me sentía en un viaje impresionante jajaja

En el tiempo que estuve en el taller creo que logré encontrar mi ser interior, y aunque al principio creí que esto era solo por perder clase, con el tiempo me di cuenta que es mucho más que esto, que con esta meditación que ustedes nos brindaron me sentí viva, volví a creer en mí y a encontrarle valor a mi vida, también a encontrarle el sentido a la misma. Porque sinceramente yo estaba deprimida por algo que pasó y pues con esto me volví a sentir y recordé la persona que soy y lo que puedo llegar a ser.

El taller (cada uno de ellos) fue un lapso de escape (o ahora lo puedo llamar conexión) donde me volvía un poquito ajena al caos del diario vivir. El taller significó encontrar respuestas absolutamente determinantes sin la necesidad de formular preguntas; hallando las respuestas a cómo vivir y conocerme dentro de mí. Fue una forma de conexión, tanto con la vida como consigo misma; una liberación de cargas acumuladas; un vibrar en la sintonía del universo; y hacer una de las afirmaciones más complejas… “aceptar que lo que sea que pase y sienta está bien y es bienvenido”. El taller fue una aceptación a mis realidades humanas que siempre intento descifrar, pero he podido entender que no se trata sólo de conocer, se trata de aceptar… y respirar y sonreír. Fue una gran experiencia y una calma para este caos.

Sus talleres me ayudaron mucho, eran una forma de escape, de poder liberar todos esos miedos, ese estrés que no me dejaba dormir, me gustaron mucho las clases de relajación porque nos debíamos hacer conscientes de las partes de nuestro cuerpo y nos ayudaban a liberar todo el estrés acumulado en ellas que no sabíamos que estaba allí, me gustaron las clases donde escribimos porque en ellas nos podíamos liberar y ser nosotros mismos sin que nadie nos juzgara.

Sentí que los problemas, adversidades y demás cosas que agobian el alma, coartan el ser y reprimen lo que sientes fueron desapareciendo poco a poco. Las dudas, miedos, incertidumbres se erradicaban de mi ser. Siempre estuve crédulo a la meditación, ésta me liberó, me regocijó en su concepto, y me permitió ver con más claridad lo que parecía nublado. Fue un puente que me ayudaba a atravesar el camino de la adversidad, la contraposición y los malos deseos, hacia el sendero de la felicidad, la armonía y la conexión con cosas de mí mismo. Nunca pude ver el yo interior, nunca pude divisar que las cosas que recibía de ese yo eran propias y me pertenecían, hasta que encontré respuestas en ustedes.

Me ayudó a manejar mis emociones y a tomarme los problemas con más calma, me ayudó a soltar problemas que tenía desde hace mucho tiempo, mi yo interior me ayudó a solucionar mis preguntas justo cuando se piensa que estaba solo.

Mariana, admiro tu libertad y tu sensibilidad, tu cabello también es genial, extraño tu color morado.

En ocasiones la verdad me sentí a gusto con el taller, pero en ocasiones no, tuve momentos de inseguridad y la verdad no me ayudó mucho con mi amor propio. No creo mucho en mí misma, no me tengo la confianza suficiente. Pero sí recomendaría este taller, porque sé que a algunas personas sí les puede servir.

Me encontré conmigo mismo sintiendo una paz y libertad interior.

En las primeras clases del taller me encontraba algo incrédulo. Se me dificultaba establecer una conexión espiritual conmigo mismo tal vez por miedo, pero con el tiempo y práctica comencé a sentirme más ligero, más tranquilo, y a entender que aunque la vida me presente situaciones difíciles, es posible enfrentarlas y superarlas. Gracias por enseñarme ese mundo interior al cual tenía miedo.

Agradecerles por ayudarme a encontrar (descubrir) ese ser interior que llevo dentro, ya que gracias a esto yo encontré un apoyo que (innecesariamente) estaba buscando en otras personas y esto me ha ayudado a tener más confianza conmigo mismo.

Me di cuenta que valgo y merezco mucho más de lo que to creía, ya que lastimosamente siempre fui una persona muy insegura de mí misma, y de lo que hago con ustedes aprendí que soy muy valiente así no lo crea y que la única que a veces importa más soy yo y que cada vez que me enoje o quiera gritar primero debo pensar muy bien antes de actuar y que soy hermosa por fuera y por dentro.

Al principio sinceramente pensé que iba a ser algo aburridor pero cuando nos empezaron a dar las clases cambió mi forma de pensar porque nos ayudaron con las meditaciones a darnos valor, a controlar nuestras emociones y es algo chévere porque a veces no encontramos ayuda pero en estas clases sí.

Siento que puedo confiar más en mí, me puedo relajar, desestresarme… He conocido y he detallado cada emoción, la verdad no me había puesto a detallar cada una y aprendí a sacar miedos o temores de mí.

Esperamos continuar durante el 2020 con el trabajo que se ha venido realizando y seguir sembrando semillas de paz en los corazones de los niños y jóvenes de nuestra ciudad.

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